sábado, 7 de marzo de 2009

Panzer Commander. Las memorias del coronel Hans Von Luck


Título: Panzer Commander. Las memorias del coronel Hans Von Luck
Autor: Hans Von Luck
El coronel Hans Von Luck (1911-1997) sirvió en la 7ª y la 21ª División Panzer, combatiendo en Polonia, Francia, Norte de África, Italia y Rusia. Recibió la Cruz Alemana en Oro y la Cruz de Caballero.
Después de estar prisionero en Rusia fue repratiado y partició en asociaciones de veteranos. El historiador norteamericano Stephen Ambrose le impulsó a que escribiese sus memorias. Su fallecimiento, el 1 de agosto de 1997, mereció un obituario del diario británico The Times.
ISBN 13: 978-84-93618-11-7
Sinopsis:
El coronel Hans von Luck participó en las principales campañas de la Segunda Guerra Mundial. Su unidad motorizada fue una de las primeras en cruzar la frontera polaca el 1 de septiembre de 1939. Desde ese día, y hasta su cautiverio en Rusia, estuvo presente en los principales escenarios en los que se libró la contienda. En la Batalla de Moscú, las campañas del Afrika Korps o el Desembarco de Normandía, Von Luck fue testigo de excepción del apogeo y el ocaso del Ejército alemán.
Los recuerdos personales de este militar germano, amigo personal del mariscal Rommel, quedan plasmados en estas páginas. Su vívido testimonio supone una crónica excepcional, por su agilidad y la emoción que logra transmitir al lector, de la marcha de la guerra en los distintos frentes. No es de extrañar, por tanto, que estas memorias, aparecidas en 1989, se conviertan de inmediato en un clásico ineludible de la bibliografía de la Segunda Guerra Mundial.

Victorias Frustradas



Este es un libro para especialistas. La materia no es otra que “Historia militar”, y por lo tanto no se espere de él ninguna concesión a un público lector más amplio. Dicho esto, que me parece importante, agrego que es, dentro siempre del contexto señalado, un libro clave. Ya tenía noticias de él, pero al no existir edición al alcance lo dejaba para mejor ocasión. Pues bien, el momento llegó gracias a la editorial “Inédita” y me sumergí en su lectura para comprobar de primera mano como eran de buenas las memorias del Mariscal de Campo Erich von Lewinski, más conocido por el nombre de Von Manstein (1887-1973).
Se debe a este famoso general el plan ofensivo que destrozó las defensas francesas en el frente occidental en 1940, la conquista de Crimea, la derrota de los ejércitos soviéticos que en la primavera de 1942 intentaron reconquistarla y la caída de Sebastopol, plaza fuerte cuya posesión no fue menor en intensidad y combates a los acaecidos pocos años después, e inmortalizados por el cine, a la conquista de la isla de Iwo Jima por las tropas norteamericanas.

En 1942, noviembre, cuando se produjo el cerco al VI Ejército en Stalingrado, Von Manstein fue el encomendado por Hitler para salvarlo. Como comandante en jefe del Grupo de Ejércitos del Don (más tarde llamado “del Sur”) lo intentó y llegó hasta 50 km. de las líneas que contenían la bolsa del ejército cercado. No obstante la ofensiva soviética se lo impidió y los combates que siguieron le permitieron salvar el ala sur del despliegue alemán. Campaña que terminó con la retoma de Jarkov, en marzo de 1943, por la que se le concedieron las Hojas de Roble para su Cruz de Caballero.

En el verano de 1943 participa comandando una de las alas en la operación Ciudadela, la última ofensiva del ejército alemán que produjo el mayor combate de tanques de toda la historia militar, en Kursk.

Dirigiendo el Grupo de Ejércitos del Sur, se enfrentó al avance continuado soviético, retrocediendo hasta la frontera polaca. En marzo de 1944 y debido a su disidencia con Hitler respecto a como llevar las operaciones defensivas en el frente del Este, se le retira del mando y se lo condecora con las Espadas de la Cruz de Caballero. Nótese que es un caso muy especial ya que por ese entonces Hitler eliminaba comandantes de un plumazo y los enviaba a casa en medio de fuertes recriminaciones. Sin embargo en el caso de Von Manstein se hizo una excepción tanto más notable cuanto que la divergencia con su Comandante en Jefe era total.

Para él la guerra terminó un año antes, y en enero de 1945 evacua a su familia de Prusia Oriental para no caer en manos rusas. Posteriormente, ya terminada la guerra, es detenido por los británicos y en 1949 es sentenciado en Nüremberg por crímenes de guerra a 18 años de prisión; pena reducida a 12 años y posteriormente es liberado luego de pasar cuatro años en cautiverio. La carrera militar de Von Manstein no termina sin embargo aquí ya que ocupó el cargo de Consejero Militar de la Bunderwehr reconstruyendo el ejército federal (muy diferente a su predecesor) y también escribió dos libros, éste que comento y “Vida de un soldado”. Muere a los 86 años, en Baviera, rodeado por su familia.

Manstein fue considerado por sus colegas como un genio militar, y su vinculación con el gobierno nazi fue correcta pero tampoco de las más cercanas. Digamos que se mantuvo en un punto equidistante entre el respeto a la autoridad y su implicación fuertemente nacionalista y prusiana en el conflicto bélico que lo tuvo como un protagonista del Alto mando alemán. No ahorra críticas a la conducción de la guerra por parte de Hitler, críticas que probablemente eran comunes en los altos estamentos de la oficialidad, pero siempre aclara que siempre le fue fiel, no implicándose en la conspiración contra Hitler ni en ninguna otra clase de resistencia al régimen. En realidad por sus palabras escritas se puede deducir que Von Manstein creyó en Hitler como conductor de Alemania y sólo reparó en sus fallos cuando tuvo que confrontar en diferentes agitadas reuniones sus opiniones con las del dictador.

Para Manstein Hitler reunía grandes condiciones: “… poderosa voluntad, nervios seguros, capaces de mantenerse hasta en las más agudas crisis, y una innegable perspicacia, además de apreciables facultades operativas y la de percatarse de las posibilidades reservadas a la técnica” (pág.382) pero por otro lado considera que a Hitler le faltaba “esa especial competencia militar que tiene su base en la experiencia y a la que nunca llegó a suplir enteramente su ‘intuición’” (pág.372)

Por lo tanto considera que Hitler fue un comandante excepcional, con importantes aciertos al principio de las operaciones que paradójicamente, lo llevaron a una estrategia equivocada cuando las circunstancias cambiaron radicalmente. Según Manstein Hitler adoptó un plan de aferrarse a las posiciones, típico de Stalin en la primera época de las grandes derrotas soviéticas, en vez de sacrificar objetivos secundarios en pro de alcanzar una gran movilidad de sus ejércitos y presentar batalla allí donde los rusos seguían siendo inferiores.

El libro está bien escrito, sin florituras, con lenguaje sobrio y claro. Resulta muy ilustrativo para el especialista y puede ser juzgado algo repetitivo para el lector ocasional. Manstein, tengo la sensación, escribe para colegas y para la historia y pretende dar su opinión sobre los hechos en que participó y fue responsable. No entra en cuestiones políticas generales, omite delicadamente las barbaridades que los ejércitos alemanes cometieron en territorio ocupado (más allá de unos breves comentarios que descalifican la política nazi en estas zonas invadidas), y destaca el valor, heroicidad y gran competencia de las tropas y oficialidad de su país. En este sentido no hay nada nuevo (¡qué esperar de quién comandó las operaciones de guerra!) y tampoco aporta nada de interés. En cambio, en el terreno propio de la conducción de las operaciones militares Manstein ha escrito un libro que será estudiado a menudo por los diversos ejércitos del mundo, ahora y en el futuro.

Erich Von Manstein escribió un clásico, y por ello merece la atención del especialista y del lector culto que prefiere ir a las fuentes, siempre que le sea posible hacerlo.

Ficha Bibliográfica:

Manstein(1955), Erich Von Manstein, "Victorias Frustradas", Inédita Editores, Barcelona, noviembre 2006, pp.781, Tit.Orig: Verlorene Siege, Athenaum-Verlag, Bonn, 1955


Fuente: http://librosylecturas.blogspot.com/2007/04/evmanstein-victorias-frustradas.html

Documental "Batalla de Kursk"





MP40




Nacionalidad: Alemania
Fabricante: Erfurter Werkzeug und Maschinenfabrik (Erma), Haenel y Steyr.
En producción: 1940-45
Calibre: 9mm Parabellum
Longitud del cañón: 251 mm
Estriado: 6 estrías, dextrógiro
Capacidad del cargador: 32 balas
Cadencia de fuego: 500 disparos por minuto
Velocidad inicial: 381 m/s.
Miras: Punto de mira fijo y cubierto y alza ajustable a 100 y 200 m.
Peso:
4,03 kg vacía
4,70 kg cargada
Longitud:
Culata extendida: 833 mm
Culata plegada: 630 mm
Alcance efectivo: 200 m



Luego de la llegada al poder de Hitler y del partido nacionalsocialista en 1934, una de sus principales políticas fue la de desarrollar un programa de rearme. En este contexto, se inició la investigación en torno a una nueva generación de armas. Se llevó a cabo una investigación sobre los tipos de subfusiles existentes en el mundo, incluyendo el Thompson estadounidense.
El 17 de julio de 1936 se inicia la Guerra Civil Española y Hitler, que simpatizaba con la causa nacionalista, envió en su ayuda a la Legión Cóndor. Su experiencia en esta guerra fue de vital importancia, ya que les dio la oportunidad de probar y estudiar una gran cantidad de armas en combate real, incluyendo los subfusiles. También los pioneros de la guerra mecanizada (Guderian, Manstein y Rommel) solicitaron el desarrollo de un subfusil para dotar a las unidades de granaderos tanquistas de la infantería mecanizada. Respondiendo a estos requerimientos, Heinrich Vollmer comenzó a desarrollar un arma de este tipo en que se plasmarían los conceptos establecidos. En 1938, el director de Erma, Berthold Giepel, fue solicitado en Berlín y se le pidió que acelerara el desarrollo del arma, que seria destinada a la infantería mecanizada y a los paracaidistas. Unos meses más tarde, el subfusil MP38 sería aprobado por el alto mando alemán. Este modelo, en comparación con otros subfusiles de la época, era mucho más fácil de fabricar y más económico debido a los materiales y métodos usados.
La guerra se iniciaría el 1 de septiembre de 1939 con la invasión de Polonia. La experiencia con estas armas indujo a realizar algunos cambios, que primero fueron presentados en una versión intermedia (MP38/40) y luego incorporados en la versión inicial del MP40. El MP40 era un rediseño del MP38, con el objetivo de facilitar su fabricación en masa y disminuir el costo: se redujeron las partes fabricadas en torno y fresadora y se cambiaron por piezas hechas en acero estampado. También se aumentó la seguridad de éste, ya que el MP38 carecía de un sistema de seguro. El nombre deriva de las iniciales de Maschinen pistole (pistola ametralladora) del año 1940, fecha de su introducción.
El MP40 fue llamado a menudo Schmeisser por los aliados, por el diseñador de armas Hugo Schmeisser. Aunque el nombre es evocador, Hugo Schmeisser no diseñó el MP40, pero colaboró con el MP41, el cual en esencia es un MP40 con una culata de madera. A finales de la guerra se habían construido aproximadamente 1.047.000 MP40, miles de los cuales fueron capturados por el Ejército Ruso. Esta arma permaneció en servicio entre las tripulaciones de tanques del ejército noruego hasta la década de los 80. También estuvo involucrado en el conflicto de Indochina en la década de los 50 y en Argelia.





En los MP40 producidos inicialmente, el brocal del cargador tenía los costados lisos, mientras que en la versión del contingente principal (MP40/I) llevaba estrías para fortalecerla. El MP40/II fue una versión experimental con cargador de 64 cartuchos, pensado en respuesta al subfusil soviético PPSh-41. Introducido a finales de 1943, fue, sin embargo, descontinuado debido al aumento del peso. Hay alguna variación en las fuentes modernas con respecto a los nombres de las distintas versiones.
Ya en esa época, el uso de una cantidad similar de partes fabricadas en chapa estampada era común en otras armas, por ejemplo, en el Sten, pero era una innovación la culata metálica plegable y el uso de plástico en vez de madera en la empuñadura y el guarda manos. Esta arma era muy confiable y de fabricación muy económica. Tenía un retroceso relativamente débil aun cuando se disparaba en ráfaga, debido a su baja cadencia de fuego. Esto permitía que el MP40 fuera más preciso que otros subfusiles de la época, como, por ejemplo, el Thompson. Sin embargo, el muelle del cargador hacía que la munición saliera bastante rápido de éste, causando así atascos cuando se llenaba con las 32 balas que permitía; por esto, habitualmente sólo introducían 30 balas como máximo. En el MP40/II, un doble cargador fue experimentado con capacidad para 64 proyectiles; los cargadores estaban uno al lado del otro y al acabarse la munición del primero, se deslizaban horizontalmente para hacer uso del siguiente.
El MP40 tenía una longitud total de 833 mm, y con la culata plegada se acortaba hasta los 630 mm. El extraño espolón cerca del final del cañón fue diseñado para permitir a los soldados fijar el MP40 en las “troneras” de los APC, como el Sdkfz 251.



Extraído:
Wikipedia
arteHistoria
http://wilk.wpk.p.lodz.pl/~whatfor/mp40schem_full.htm

Cortesia: Jadair Suriano

Saludos